Ir al Hospital 12 de Octubre en Cercanías RENFE, cuestión de salud

Este centro, uno de los más importantes de la ciudad, se encuentra en Orcasur / HOSPITAL 12 DE OCTUBRE

La estación de tren homónima, abierta en 1989, no cumple los requisitos mínimos de accesibilidad pese a conectar a todo el suroeste de la Comunidad con el hospital

Pese a que la red madrileña de transporte público está internacionalmente reconocida por su calidad, modernidad y buena distribución, existen aún bastantes excepciones cuando nos centramos en materia de Accesibilidad Universal.

Por poner algunos ejemplos, unas 100 estaciones de las poco más de 300 disponibles en la red de Metro de Madrid no están correctamente adecuadas para su fácil acceso; en la red de autobús urbano, dependiente también de la Empresa Municipal de Transportes, existen decenas de paradas que no son accesibles para personas con movilidad reducida. Más grave es la situación del Cercanías, ya que unas 67 estaciones (de un total de 91) no están habilitadas y resultan inaccesibles para, por ejemplo, personas con algún tipo de discapacidad física. Este es el surrealista caso de la estación del 12 de Octubre, que conecta a los grandes núcleos de la periferia sur de la capital (Alcorcón, Leganés, Móstoles o Fuenlabrada) con el hospital más importante de la Comunidad de Madrid y uno de los más importantes de España.

La estación, abierta hace casi 20 años y que forma parte de la línea C5, no dispone de ningún ascensor en sus dos salidas a la calle Doctor Tolosa Latour, ni tampoco en el interior de la misma. Por ello, se convierte en misión imposible utilizarla si se sufre alguna discapacidad física, ya que el acceso para sillas de ruedas es inviable. Muy complicado es, a su vez, el acceso para personas ancianas, personas con movilidad reducida o lesiones temporales o padres y madres que acudan a la estación con carritos de bebé. Estamos hablando, por tanto, de colectivos altamente vulnerables frente a obstáculos de este tipo y, además, colectivos que suelen ser mayoría en los hospitales y centros de salud.

Como motivo principal para explicar esta injusticia, podríamos señalar la falta de planificación al diseñar y construir las infraestructuras, sumado a la poca conciencia social sobre problemas relativos a la Accesibilidad Universal en el momento de la configuración de la red de transporte público madrileño durante el siglo pasado. Pero, ¿es este motivo suficiente para dar por zanjado el tema?

Los errores cometidos en el pasado no deben condicionar la vida de los madrileños en la actualidad. Por ello, y adecuándose al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, especialmente los referidos a “la igualdad de personas, progreso social y sociedad justa e inclusiva, impulso social y fomento de la movilidad sostenible”, los organismos pertinentes deben cumplir con lo firmado en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Problemas de Movilidad aprobada el 13 de diciembre de 2006 por la Asamblea General de la ONU; dicho acuerdo supuso la consagración total de los derechos de las personas con discapacidad.

Los poderes públicos y organismos de los que depende la administración, que son, entre otros, la Consejería de Transportes, Vivienda e Infraestructuras del Gobierno Autonómico de la Comunidad y, por supuesto, el Ministerio de Fomento, están obligados a garantizar que el ejercicio de estos derechos sea pleno y efectivo de una vez por todas, impulsando políticas públicas que ayuden a la plena integración y cumpliendo, en definitiva, el artículo 9.1 de la Convención.

“Artículo 9.1. A fin de que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida, los Estados Partes adoptarán medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público
o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales. Estas medidas, que incluirán la identificación y eliminación de obstáculos y barreras de acceso, se aplicarán, entre otras cosas, a los edificios, las vías públicas, el transporte y otras instalaciones exteriores e interiores como escuelas, viviendas, instalaciones médicas y lugares de trabajo”.

Si analizamos de forma objetiva el transporte público madrileño, podemos afirmar que el Metro de Madrid está a la cabeza de sus competidores europeos. Buena señalización, buena accesibilidad en la mayoría de sus estaciones, trenes renovados y un ratio de espera para nada elevado. Es el caso de la estación de Metro Hospital Doce de Octubre (Línea 3), situada en la Glorieta de Málaga y la más cercana a las Urgencias, abierta hace poco más de una década. Las estaciones que no están adaptadas, por ejemplo, con ascensores, es por imposibilidad técnica. El subsuelo de la capital, sobre todo dentro de la almendra central, está demasiado amortizado y por norma general no permite nuevas modificaciones. Respecto a los autobuses urbanos, el Ayuntamiento de Madrid está realizando durante los últimos años un plan de accesibilidad para cerca del 3% de las estaciones, consideradas no accesibles. A su vez, la renovación del parque móvil es un hecho. ¿Qué ocurre con Cercanías RENFE?

La red de Cercanías de la capital es el gran punto negro del transporte madrileño en materia de accesibilidad, pese a la ventajosa distribución de sus estaciones, que suelen estar a nivel de calle o, al menos, en terrenos relativamente abiertos, como es el caso de la estación 12 de Octubre.

La Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la
Comunidad de Madrid (FAMMA) tiene un enemigo en forma de estación en nuestro distrito. Actualmente, existen en la Comunidad Autónoma más de 320.000 personas con alguna clase de discapacidad, número más que suficiente y que nos permite entender la importancia de tomar medidas al respecto. Medidas que, a su vez, no presentarían ningún conflicto de viabilidad política dada su necesidad y su relativo bajo coste. Usera necesita estar a la altura de su hospital, y la estación 12 de Octubre necesita ascensores.

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