Archivos del autor: Álvaro Barco Muñoz

Relatos contra el Covid19: “Usera o el País de las Maravillas”

Ahora, mientras caigo, recuerdo perfectamente las caras que pusieron mis amigas de la universidad la primera vez que les hablé de esto.

Todos los barrios, todos los distritos y, si me apuras, todos los pueblos de Madrid tienen sus curiosidades. Colmenar tiene sus ovejas, sus quesos y su fiesta cervecera en octubre; Moncloa tiene sus universidades y sus bares; luego está el distrito centro, que tiene desde el rastro hasta la Gran Vía, pero eso lo considero demasiado pretencioso. Seguro que, buscando mucho, hasta los tricantinos encuentran algo de lo que presumir.

Sus caras de asombro llegaron cuando, al hablar de mi distrito, no mencioné ni índices de criminalidad, ni la plaza más contaminada de todo Madrid, ni siquiera nuestra comunidad china, sino unos simples animalitos avariciosos.
– ¡Los conejos! – decía yo con efusividad.
– ¡Venga ya! Deja de tomarnos el pelo – respondía mi compañera del norte –. Es imposible que haya conejos en Usera.
– ¿Cómo qué no? ¡Lo digo completamente en serio! Y no solo en el Pradolongo, ¡también arriba, en el Zofío!

Recuerdo poner todos mis esfuerzos en describir la realidad para que mis amigas la creyeran. Aquella situación no podía pasar desapercibida. Recuerdo contarles cómo yo mismo tampoco lo creí cuando mi primo mayor me dijo por primera vez que había conejos en el Pradolongo, y eso que para mí todo lo que dijera mi primo siempre debía ser verdad.

Desde que empecé a caer he perdido la noción del tiempo, pero no pudo ser hace más de cuatro años cuando vi los conejos por primera vez. Fue al bajarme del autobús para hacer el cambio, frente al polideportivo, cuando tres conejos salieron corriendo de un matorral y se adentraron en las profundidades del parque. Cuando pasaron unos minutos, sentado en la parada, entendí por qué corrían: un enorme gato gris con penetrantes ojos amarillos pasó tranquilamente por delante de mí con un conejo blanco en la boca. Cuando me vio, el gato se asustó tanto que dejó caer el conejo muerto al suelo, pero al darse cuenta de que yo no tenía la menor intención de moverme, lo recogió y siguió su camino. Juraría que hasta me sonrió.

Pasaron meses hasta que pude volver a ver los conejos, de pasada, corriendo frente a mí. Por alguna extraña razón, durante ese tiempo, parecí olvidarme de lo increíble que me había parecido aquello la primera vez. ¿Qué hay de raro en que una manada (¿acaso se puede decir manada?) de conejos huya de un gato sonriente? ¿Qué hay de raro en que unos animales vivan en un parque? Nada, desde luego. Incluso comí conejo aquellas navidades, y las siguientes, y las siguientes. Ahora se me revuelve el estómago solo de pensarlo.

Pero en marzo de este año comenzó la locura que me trajo a este hoyo. Fue merendando en la plaza que hay frente a la biblioteca. Yo estaba allí, pasando la tarde más que estudiando, cuando vi pasar a mi padre caminando con un sombrero muy extraño en la cabeza. Me llamó mucho la atención, pues él nunca había usado sombrero. Decidí acercarme a saludarlo, pero al levantarme del banco escuché algo moverse entre los arbustos que había detrás de mí, y me agaché para comprobar si lo que creía haber visto era real.

Efectivamente, así era: un colgante con un adorno dorado en forma de corazón, lleno de barro. Cuando alargué la mano para cogerlo sentí que algo me mordía, pero no la retiré hasta conseguir sacar el colgante. Esa misma tarde, al llegar a casa, decidí regalarle el colgante a mi madre, quien se autoproclamó orgullosa “reina de corazones”. Preguntó un par de veces de dónde lo había sacado, pero viendo que no respondía, comprendió que quizás le convendría no conocer la respuesta. ¿Cómo le explicas a tu madre que le estás regalando un colgante de oro que le has robado a un conejo?

Pasé semanas investigando conejos y liebres por internet, intentando conocer su comportamiento, pero no encontré ninguna referencia a querencia de estos animales por objetos brillantes. El tema me obsesionó tanto que llegué incluso a escaparme de casa alguna noche armado con una linterna para recorrer los parques. Un par de chicas jóvenes que me vieron huyeron de mí, y no las culpo. Pero yo no las buscaba a ellas, buscaba el tesoro de los conejos.

Aunque esta pequeña aventura me haya costado tanto, algo me dice que lo peor aún está por llegar. Por los conejos dejé de hablarme con mi amigo Guille, quien prefirió quedarse en casa fumando de su pipa a acompañarme a encontrar el tesoro. Perdí dinero y joyas de mi madre que utilicé como cebo para comprobar que, efectivamente, los conejos se llevaban ese tipo de objetos. Al menos esto me sirvió para descubrir cuál era su modus operandi. Cuando descubrí cuál era su objeto favorito, mi plan perfecto estaba listo para llevarse a cabo. Para ello sólo tenía que dejar un reloj de bolsillo a la vista, a eso de las once de la noche, en la entrada del parque, y esperar a que un conejo blanco llegara.

Y así lo hizo, y cuando llegó yo salí corriendo detrás de él, confiando en que me llevaría a su escondite y podría recuperar, no solo los objetos que yo les había estado dejando, sino todos aquellos que seguro habían estado robando al resto del distrito. Estaba seguro de que esa gente se alegraría de oír como yo había rescatado sus objetos de valor de las manos (¿acaso se puede decir manos?) de los conejos.

Imaginaos mi sorpresa cuando, persiguiendo a aquel conejo blanco, llegué a un árbol que nunca había visto, me agaché para recorrer el agujero por el que se había metido, confiando en encontrar todos aquellos tesoros, y comencé a caer. En efecto, pude ver varios de los objetos robados mientras caía, y otros con los que nunca habría creído que un conejo podía cargar, como mecedoras, un paraguas, y hasta un antiguo reloj de cuco, pero me resultaba imposible agarrarme a ninguno de ellos.

Sólo grité durante los primeros dos minutos de caída, hasta que me aburrí y comprendí que no me pasaría nada. Ahora estoy empezando a frenar. El suelo se acerca cada vez más lentamente. Supongo que ha llegado el momento de descubrir qué demonios están haciendo los conejos con tanto objeto brillante. Quizás hasta pueda preguntar a aquel gato por qué sonrió cuando me vio, o si alguien sabe de dónde sacó mi padre aquel sombrero. Me pregunto si Lewis Carroll paseó alguna vez por Usera, o como se llamase esto en su época, o si estos agujeros están repartidos por todo el mundo. Si es así, y este no es el mismo agujero que hay en Cheshire, ¿van todos a parar a las mismas maravillas?

Carlos Ruiz Ramos

Relato corto frente al Covid19: “Sentir desde lejos”

Sentir desde lejos

Ahora se ha multiplicado el valor de las cosas que antes no costaban dinero. Cuando todo
acabe, visitar a las personas que quieres se convertirá en el mejor de los viajes. Los brazos de otra persona rodeando tu cuerpo te transportarán a lugares mágicos. Un apretón de manos dejará de ser un simple saludo y se transformará en un espacio de seguridad. Cuando volvamos a bailar juntos, cualquier canción nos parecerá la mejor banda sonora. Las calles abarrotadas nos permitirán contemplar que los monumentos son más bonitos cuando están rodeados de gente. Los empujones en el metro por las prisas nos parecerán caricias y las colas interminables servirán para darnos cuentas de que el dicho “cuantos más, mejor” es más cierto que nunca. Cuando tengamos que ceder el asiento a aquellos que lo necesitan porque no hay espacio aprenderemos que “compartir es vivir”. Cuando todo acabe, nos querremos con más ganas y nos querremos mejor. Y, sobre todo, nos querremos cerca.

Usera se queda en casa: frente al Covid19, oleada de solidaridad con los más necesitados

Las asociaciones de vecinos en Usera se están volcando en la lucha contra el Coronavirus. Una red de contactos tejida entre los siete barrios del distrito permite coordinar la ayuda a personas necesitadas en caso de emergencia

Usera se encuentra más unida que nunca. El distrito obrero, caracterizado por su proactividad asociativa, ha creado una red de asistencia y de apoyo vecinal destinada a ayudar a personas que así lo requieran durante su aislamiento.

Mayores, personas con discapacidad, familias sin recursos o aquellos con dependientes al cargo tendrán en los distintos barrios de Usera un apoyo psicológico, material y físico. Almendrales, Pradolongo, Orcasitas, Orcasur, San Fermín, Moscardó y Zofío ponen a disposición de sus vecinos y vecinas un teléfono de contacto con el que ayudar y ser ayudado en el día a día durante esta guerra contra el Coronavirus. Pasear a los perros, ir a por la compra, recoger comida o comprar medicamentos dejará de ser un problema gracias a esta propuesta solidaria.

Esta bonita iniciativa tiene, además, nombre de mujer. Los siete barrios de Usera están coordinados en esta actividad por Helena, Valerie, Verónica, Nieves, Bárbara y Marga, además de la asociación de vecinos de Moscardó.

Listado de teléfonos de ayuda en Usera contra el Covid19:

Almendrales: 697265057 (Helena)
Pradolongo: 699221812 (Valerie)
Orcasitas: 684432706 (Verónica)
Orcasur: 616144609 (Nieves)
San Fermín: 690072074 (Bárbara)
Zofío: 607683115 (Marga)
Moscardó: 634904313 / 691539318 (AV Móscardó)

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ÚLTIMA HORA: muere una mujer 83 años en Usera a causa de un incendio

Una mujer de 83 años ha muerto en un incendio de la calle Periana 5, Usera, y otras siete personas han tenido que ser atendidas

Según fuentes de Emergencias Madrid, una mujer de 83 años acaba de fallecer en un grave incendio en la calle Periana número 5. El lugar se encuentra a escasos metros de la Caja Mágica, en San Fermín, en una pequeña área de calles estrechas y peatones, cercanas también al Polideportivo de La Perla.

El incendio se ha declarado por la mañana en el bajo del edificio. La anciana ha quedado atrapada dentro de la vivienda, muriendo por las quemaduras y la inhalación de humo, por lo que el SAMUR no ha podido hacer nada por salvar su vida.

Otras siete personas han necesitado atención médica, tres de ellas por un ataque de ansiedad y otras cuatro por inhalación de humo. Una de estas últimas ha sido trasladada al Doce de Octubre, aunque no se teme por su vida.

Feminismo y ecologismo con Quedat.com y sus actividades de marzo en Usera

La plataforma Quedat.com propone estas interesantes actividades para el mes de marzo. Desde crear tu propio champú ecológico hasta aprender más sobre las heroínas y villanas de cómic

Calendario de actividades de Quedat.com para el mes de marzo en Usera

  • Juegos de mesa, todos los martes de 17:00 a 20:30
  • Creatividad, taller de series y cine fórum todos los miércoles de 17:00 a 20:30
  • Crea tu propio champú ecológico (5 de marzo) o hazte un tatuaje temporal (12 de marzo)
  • Participa en los torneos de dardos (19 de marzo) y futbolín (26 de marzo)
  • Millenial geeks for noobs (13 de marzo), juegos de lógica (21 de marzo) y shielf escape room (28 de marzo)
  • Disfruta de los días de la música (14 de marzo y 27 de marzo)
  • Cocina en el día de Master Chef (7 de marzo)
  • Llena de feminismo Usera con la previa del 8 de Marzo con “8M, rebelat”, el (6 de marzo), y conoce a las heroínas de los cómics más famosos (20 de marzo).

    Todas las actividades se desarrollarán en la calle Miramadrid 1, esquina con la calle Nicolás Usera 104, en horario de 17:00 a 20:30/21:00.

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Cuentos no sexistas, juegos de igualdad y karaoke feminista en Orcasitas

La Mesa de Género y la Mesa de Igualdad, LGTBI y contra la Violencia de Género de los Foros Locales de Usera organizan este encuentro festivo comunitario con el objetivo de promocionar la Igualdad en el distrito, como antesala de las Actividades del 8 de marzo

Las Mesas de Género e Igualdad de Usera organizan, como preámbulo al Día Mundial de la Mujer Trabajadora, varias actividades gratuitas para todos los públicos.

Actividades diversas para que toda Usera pueda sentirse parte de la lucha por la igualdad y disfrute de una mañana reivindicativa en familia. Dichas actividades se celebrarán el sábado 7 de marzo, en la Plaza de la Asociación, Orcasitas, a partir de las 11 de la mañana. En caso de sufrir inclemencias meteorológicas, las actividades se trasladarán a cubierto, al Centro Cultural Meseta de Orcasitas.

  • Taller de chapas
  • Cuentos no sexistas
  • Juegos de igualdad
  • Juegos de corresponsabilidad
  • Cuidados y urbanismo con perspectiva de género
  • Coro de mujeres de Orcasitas
  • Photocall y karaoke feminista
  • Pasarela Territorio Doméstico

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Fallece el motorista accidentado en Usera

El hombre de 39 años que sufrió una caída en la calle Eduardo Barreiros no ha podido superar la gravedad de las heridas y ha fallecido en el Hospital Clínico San Carlos

Debido a la gravedad de las heridas, causadas por un fuerte impacto contra el asfalto y el bordillo, tuvo que ser trasladado en estado crítico al Hospital Clínico San Carlos. Los efectivos sanitarios que acudieron al lugar no pudieron estabilizar a la víctima. Tras varias horas de lucha, el motorista ha fallecido.

Ahora, la Policía Municipal realizará una investigación para conocer las posibles causas del accidente, que tuvo lugar junto al puente de la M-40 de la calle Eduardo Barreiros.

Psicólogos especializados han acudido también a las inmediaciones para atender a los familiares de la víctima.

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