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Apoyo Mutuo Usera: cuando las asociaciones salvan al barrio

En este corto, Cuarto Poder se hace eco de la importancia que ha tenido la sociedad civil en la lucha contra el Covid19 en Usera

La crisis del Covid-19 ha sacudido los cimientos de toda la sociedad. Ha sacado a la luz las deficiencias de nuestro sistema sanitario y residencial, y ha paralizado a todo un país como España, acostumbrado al continuo bullicio, consumo y contacto social.

Sin embargo, tras esa nube de errores, críticas y rectificaciones que han sobrevolado sobre los gobiernos autonómicos, locales y nacional, unas organizaciones civiles han conseguido reivindicar su importancia: las asociaciones vecinales.

Frente a una situación en la que hospitales y gobiernos se han sentido sobrepasados, en la que el dinero de los ERTEs no llegaba -o sigue sin llegar- a muchas cuentas bancarias, las asociaciones de vecinos y vecinas han demostrado que son imprescindibles. En el inicio de la pandemia, cuando nuestros mayores quedaron recluidos en sus casas y, por miedo o dificultad física, no podían desplazarse a por comida o medicamentos, las asociaciones de vecinos estuvieron ahí. Cuando las mujeres víctimas de violencia machista tuvieron que vivir el invierno de recluirse junto a sus maltratadores, las asociaciones de vecinos estuvieron ahí. También estuvieron ahí cuando las familias necesitaron ayuda para cuidar de sus mascotas, de sus familiares, de sus hijos.

Justo cuando la crisis sanitaria amaina, es la crisis económica la que asciende. Miles de trabajadores se encuentran, ahora, en una cola del paro virtual; otros muchos esperan aún el dinero de su ERTE, después de tres meses de estado de alarma. La conclusión más triste, palpable en los distritos obreros del sur de Madrid, es que esta crisis ha creado un nuevo colectivo vulnerable: el de los afectados por la crisis económica del coronavirus.

Es a ellos a los que ayudan ahora las asociaciones vecinales, cuando las administraciones públicas y su enrevesada burocracia se han visto colapsados o sobrepasados. Las “colas del hambre” son la cara visible, y negativa. Al comienzo de esa fila, sin embargo, encontramos la mejor parte de nuestra sociedad: la de cientos de voluntarios entregados a una sola causa, que nadie se quede atrás en esta lucha, y que ningún madrileño se quede sin comer por culpa de la pandemia.

Un merecido homenaje a las asociaciones de vecinos

Cuarto Poder ha querido dar el protagonismo que se merecen las asociaciones y su auto organización. En este cortometraje, entrevistan a varias personalidades relevantes del asociacionismo de Usera, personas que trabajaron, trabajan y trabajarán para hacer más humanos los barrios obreros de nuestra ciudad.

Aparecen Eugenio Brea, presidente de la Asociación Vecinal La Unión de Almendrales; Fidel Oliván, animador juvenil del barrio de Almendrales y fundador de Juventudes Antirracistas de Usera y Arganzuela (al que entrevistamos en 2019), Valerie Mariani, presidenta de la Asociación Vecinal La Cornisa, o Helena Teixeira, miembro de la Plataforma 8M Usera.

Estas son las cifras del coronavirus en Usera

El distrito de Usera acumula, hasta el mes de mayo, más de 1330 casos positivos de Covid-19, con un gran descenso en los últimos 15 días

Es un hecho comprobado que el Covid-19 no ha afectado por igual a los distintos continentes de nuestro planeta. Tampoco lo ha hecho entre grupos de países similares, ni siquiera cercanos, con el caso de Portugal y Grecia como principal ejemplo en contrapunto a Francia, España e Italia.

Dentro de nuestro país, también se observan grandes diferencias por regiones. Mientras que en algunas Comunidades Autónomas ya no se dan nuevos casos positivos, en Cataluña siguen aumentando y en Madrid se estabilizan en los 50 diarios. Todo esto provoca que la desescalada prevista por el Gobierno central vaya a ser asimétrica.

Dentro de nuestra Comunidad, algunos municipios como Alcalá de Henares y Torrejón de Ardoz sufrieron primero las consecuencias de la pandemia. Ahora, Leganés se establece como el foco más grave, dentro de la estabilidad que hemos alcanzado en las últimas semanas.

Ni siquiera los diferentes distritos de la capital se han visto afectados de la misma manera, y es que son muchas la variables que pueden incidir en las cifras de contagio: población en situación de vulnerabilidad, porcentaje de trabajadores presenciales frente a teletrabajadores, uso de transporte público, número de residencias y envejecimiento general.

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Más de 1330 positivos por Covid-19 en Usera

Dentro de la gravedad, las cifras que se observan en el distrito de Usera se sitúan en la media madrileña. Hablamos de algo más de 1330 positivos hasta el momento, en una población que se sitúa cerca de los 140.000 habitantes. Los datos han mejorado sustancialmente, ya que en la segunda quincena de abril solo se registraron 126 casos. Esto se traduce en una incidencia cercana a los 85 casos por cada 100.000 habitantes.

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Hay que recordar que un gran porcentaje de estos casos se dieron en las residencias del distrito, destacando, por cuestiones negativas, la residencia de Cristo de la Victoria. DomusVi, la empresa gestora, recibió una sanción histórica por parte de la Consejería de Políticas Sociales dirigida por Alberto Reyero.

Respecto a los distritos vecinos, Usera muestra mejores cifras que Carabanchel (105 casos cada 100.000 habitantes en los últimos 15 días), que acumula ya más de 2.500 casos. Similares son los datos con Villaverde, tanto de tasa de incidencia como de cifras totales, y levemente peores que Arganzuela, que, pese a que tiene más de 1.500 positivos, muestra una tasa tres puntos inferior.

Puedes consultar los datos de todos los municipios de España a través de este enlace.

Relatos contra el Covid-19: “Astillas”

Salgo de la habitación dando un portazo a mi espalda. Allí dentro quedan mis padres y mi hermano pequeño. La cabeza me da vueltas como una lavadora y la oscuridad del pasillo me espesa la vista. Me froto los ojos y avanzo dando tumbos hasta la cocina.

Allí están María y su marido. ¿Cómo se llama este señor? No consigo recordar su nombre.

– ¿Ro cielo, tenéis para cenar? – María está frotando una sartén en el fregadero mientras su marido fuma un puro sentado en la silla.

– Ro-cí-o  ¡Te he dicho mil veces que no me llames Ro! – bufo sin poder apartar la vista de aquel señor repugnante.

El puro entra y sale de su boca lentamente, perdiéndose entre el humo que huye por el pequeño ventanuco. La barriga grasa y peluda se escapa de su camisa y los pies, apoyados encima de la mesa, desprenden un olor nauseabundo.

– ¡Pero bueno! ¡Vaya genio traemos! – me reprime María mientras se da la vuelta para lanzarme una fiambrera llena de ceviche y plátano frito -. Toma, para que cenéis los cuatro ¡Y no se admiten devoluciones! ¡Quiero el plato bien limpito!

– Lo siento María – me disculpo mientras me siento y arranco un trozo de pan, apartando la miga -.  Ya habrás visto lo que dicen en la tele…

Divido la comida en cuatro porciones. Pero no son iguales. Cojo dos cucharadas de mi ceviche y lo echo en el plato de mi hermano.

– ¡Ay niña! Ya le estás echando más al glotón de Kevin! ¡Un día os estalla de gordo!

Me dirijo a la habitación entre risas y abro la puerta, donde mis padres siguen pegados al televisor. Mi hermano pequeño se dedica a hacer una especie de danza mientras rompe papeles de colores que esparce por la habitación. Dejo los platos en la mesilla y me siento en la cama a engullir la comida. Observo a mis padres, pero siento que estoy lejos de aquella habitación. Como si observase la escena desde un pequeño agujero de la pared, a escondidas,  en mi densa oscuridad.

Mi padre recibe una llamada. No puedo oírle. Le veo mover los labios, pero está muy lejos. Se levanta de un salto y empieza a andar por la habitación desesperado. Niega con la cabeza y suspira. Las cosas no van bien.

– Me han echado del trabajo – resopla mientras se lleva las manos a la cabeza -. ¡Joder que este mes no cobro! – grita sollozando como un niño desconsolado  -. ¿Entendéis? ¡Ni un euro!

La habitación se me cae encima. El techo me oprime, no puedo respirar. Abro la puerta y salgo de esa pesadilla. Desde la cocina me llega la voz de María peleándose con la dichosa sartén y el olor de ese puro de hoja seca.

Me dirijo al salón. Necesito salir de aquí. En el sofá dos adolescentes se besan apasionadamente. Logro reconocer a la chica. Es Paula, la hija mayor de la familia García. Vinieron la semana pasada y viven en la habitación que está pegada al baño.

– ¡Ey quién coño eres tú! – grito mientras agarro al chico del brazo y lo llevo hasta la puerta -. ¿No sabes que no puedes estar aquí? ¡A tu casa!

Le empujo fuera del domicilio y cierro la puerta. Apoyo la frente en la madera fría y noto la mirada de odio de Paula clavada en mi espalda. La oigo recoger sus cosas rápidamente, con furia. Sus pasos se dirigen hacia mí.

– Aparta – me recrimina.

– ¿Donde te crees que vas? – pregunto -.  No se puede salir de casa.

– A trabajar idiota – me responde con desprecio mientras sale por la puerta -. Soy cajera ¿Recuerdas?

Y baja las escaleras rápidamente hasta llegar al portal, donde la veo desaparecer. Me quedo apoyada en el marco de la puerta un largo rato, con la mirada perdida más allá del tercer escalón. Paso la mano por la puerta envejecida, y observo al trasluz pequeñas astillas que tratan de desprenderse de la madera. El suelo está sucio, las paredes ennegrecidas. De nuevo entro en la casa, que huele a sudor y humedad.

Trato de entrar al baño pero Luis se está afeitando. Su mujer vendrá hoy a cenar a casa y se está preparando para la ocasión. Hace meses que no la vemos por aquí.

(…)

Son casi las diez de la noche. Estoy sentada en la silla de la cocina esperando mi turno para cocinar. Luis está emocionado y lleva dos horas preparando la cena para cuando llegue su mujer. ¡Menudo banquete! La cocina huele a yuca, cebolla y maíz tostado.

– ¡Vaya sonrisa de bobo tienes incrustada en la cara Luis! – no puedo evitar reír al verle.

– ¡Cómo no! Hoy viene mi Sofía… – suspira entre fogones.

– ¿Donde ha estado estos meses? – pregunto intrigada.

– Está interna cuidando a un señora mayor. ¡Y aquí al ladito eh! Dos calles abajo, en Amparo Usera – su rostro cambia -. Dos meses sin abrazar a mi Sofía… y está tan cerca…

Embebidos en la conversación, nos damos cuenta tarde del revuelo que se está formando en la calle. ¿Qué hora es? Acaban de dar las diez. ¿Qué es todo ese ruido? Nos dirigimos corriendo al salón, la única habitación de la casa que tiene ventana.

Miles de centelleos salen de las ventanas. Linternas, luces, mecheros. Todo el mundo se asoma para aplaudir desde el balcón. La gente grita, canta, baila… ¡Algunos hasta tocan la guitarra! ¡Vivan nuestros sanitarios! Una mujer fuma sentada en su terraza mientras saluda enérgicamente a su vecina de enfrente. Un chico joven detiene su hora de deporte en la azotea para unirse al aplauso, y una madre aparta su libro para mirar con orgullo aquella jauría de lobos aullando al mismo son.

El resto de personas que viven con nosotros van llegando poco a poco al salón. María y su marido, los García, Luis y su mujer, mis padres, mi hermanito Kevin… todos nos apelotonamos junto a aquella ventana de salón, observando el espectáculo. Cuatro familias encerradas en un mismo hogar, mirando los edificios desde las alcantarillas de esta ciudad. Hacinados en un pequeño piso del sur de Madrid, sin ventanas ni balcón. Con trabajos precarios; o sin ellos. Compartiendo el espacio, los tiempos, el baño, la cama… sin un lugar para escapar y encontrar la soledad. Descubriendo que este aislamiento no es igual para todos…

Sara Santamaría

Esta ha sido la bonita iniciativa de los bomberos de Usera

El cuerpo de bomberos del distrito de Usera mostró en el día de ayer un emotivo mensaje: “No penséis en los días que nos quedan para salir, sino en los años que nos quedan por vivir. Os queremos”

El confinamiento ha superado ya el mes de duración. Todo parece apuntar, además, a que llegaremos a mayo sin poder salir de casa. Esta situación se hace notar, más si cabe, en los barrios obreros del sur de la capital. Los habitantes del distrito de Usera son un ejemplo de ello.

Por ello, el cuerpo de bomberos de Usera, tan aplaudido junto al resto de trabajadores esenciales que, día tras día, salen a la calle a realizar su labor, ha querido tener un detalle con todas esas familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

A las 20:00 horas, durante el aplauso general, desplegaron una pancarta con la ayuda de una de sus grúas. En ella, se podía leer el siguiente mensaje:

“No penséis en los días que nos quedan para salir, sino en los años que nos quedan por vivir. Os queremos”

Según explica Emergencias Madrid, otro de los cuerpos indispensables en nuestra capital, este mensaje va dirigido, sobre todo, a los niños, a los mayores y a todas las personas que te están dejando la piel para cuidarnos y protegernos del Covid-19.

Usera se queda en casa: frente al Covid19, oleada de solidaridad con los más necesitados

Las asociaciones de vecinos en Usera se están volcando en la lucha contra el Coronavirus. Una red de contactos tejida entre los siete barrios del distrito permite coordinar la ayuda a personas necesitadas en caso de emergencia

Usera se encuentra más unida que nunca. El distrito obrero, caracterizado por su proactividad asociativa, ha creado una red de asistencia y de apoyo vecinal destinada a ayudar a personas que así lo requieran durante su aislamiento.

Mayores, personas con discapacidad, familias sin recursos o aquellos con dependientes al cargo tendrán en los distintos barrios de Usera un apoyo psicológico, material y físico. Almendrales, Pradolongo, Orcasitas, Orcasur, San Fermín, Moscardó y Zofío ponen a disposición de sus vecinos y vecinas un teléfono de contacto con el que ayudar y ser ayudado en el día a día durante esta guerra contra el Coronavirus. Pasear a los perros, ir a por la compra, recoger comida o comprar medicamentos dejará de ser un problema gracias a esta propuesta solidaria.

Esta bonita iniciativa tiene, además, nombre de mujer. Los siete barrios de Usera están coordinados en esta actividad por Helena, Valerie, Verónica, Nieves, Bárbara y Marga, además de la asociación de vecinos de Moscardó.

Listado de teléfonos de ayuda en Usera contra el Covid19:

Almendrales: 697265057 (Helena)
Pradolongo: 699221812 (Valerie)
Orcasitas: 684432706 (Verónica)
Orcasur: 616144609 (Nieves)
San Fermín: 690072074 (Bárbara)
Zofío: 607683115 (Marga)
Moscardó: 634904313 / 691539318 (AV Móscardó)

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Fin de la cuarentena en Usera: los comercios chinos reabren sus puertas

Tras la celebración del Año Nuevo Chino, muchos locales regentados por ciudadanos chinos cerraron, de forma voluntaria, para evitar posibles contagios del coronavirus

El barrio de Usera ha vuelto a la normalidad tras 15 días con muchos de sus locales cerrados. Tiendas de alimentación, centros de estética, restaurantes e incluso casas de apuestas cerraron sus puertas tras la alerta del coronavirus en el país asiático.

Debido a la reciente celebración del Año Nuevo en China, muchas de los vecinos de origen asiático de Usera han viajado a su país para disfrutar de esta festividad. A su vuelta, varios de ellos han decidido, de forma voluntaria, ponerse en cuarentena para prevenir posibles contagios hacia los clientes y sus propios familiares.

Un ciudadano chino vecino de Usera ha explicado que han tomado esta decisión “por seguridad hacia otras personas”, aunque han pasado todos los controles necesarios para poder volver a España. Durante 15 días, estos comerciantes han permanecido encerrados en sus casas e incluso han contado con  una empresa que les ha llevado la comida directamente a su domicilio.

En la calle Dolores Barranco, el único local que ha permanecido abierto durante este periodo de cuarentena voluntaria ha sido una farmacia regentada por ciudadanos españoles. Durante este tiempo, el establecimiento ha multiplicado sus ventas en mascarillas protectoras y geles hidroalcohólicos.

 

El Gobierno de Madrid lanza una campaña de apoyo a los comerciantes chinos de Usera

Representantes del Gobierno municipal de Madrid visitaron el pasado domingo diversos negocios de la calle Dolores Barranco para mostrar su apoyo a los comerciantes

El pasado domingo 9 de febrero, diversos miembros del equipo de gobierno de Partido Popular y Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid quisieron mostrar su apoyo a los comerciantes del distrito de Usera. Entre los asistentes se encontraba Loreto Sordo, concejala presidenta del distrito y responsable de esta iniciativa, acompañada por concejales de ambos partidos, como Miguel Ángel Redondo, Andrea Levy o Borja Fanjul.

Pese a que la motivación de la campaña es apoyar a todos los comerciantes por igual, los ciudadanos chinos de Usera fueron los grandes protagonistas. Según palabras de la concejala presidenta del distrito, “la campaña servirá para apoyar al comercio de barrio que, en las últimas semanas, ha sufrido un descenso en sus ventas debido a las informaciones relacionadas con el coronavirus“. Desde el Ayuntamiento de Madrid aprovecharon también para pedir que “no se estigmatice a la comunidad china“.

Visita cultural con Vox en la retina

Durante la visita, acompañados por representantes de la Embajada China, de la Asociación de Empresarios Chinos en España y asociaciones de chinos de Usera, los concejales entraron en una librería, un supermercado, una cafetería y un espacio gourmet.

Este apoyo por parte del Gobierno municipal coincide con ataques proferidos por un concejal de Vox, Martínez Vidal, tras publicar en Twitter mensajes racistas contra el pueblo chino.

El coronavirus enciende las alarmas en Usera: se agotan las mascarillas

Las farmacias del distrito de Usera han agotado las existencias de mascarillas y ya tienen lista de espera

Durante las celebraciones del Año Nuevo Chino, muchos de las personas de origen asíatico que residen de forma habitual en España han viajado a su país y han regresado preocupados por esta enfermedad. La mayoría de estas personas han comprado mascarillas para poder enviarlas a su país, ya que allí la demanda es mucho mayor.

Las farmacias de Usera, distrito madrileño donde se concentra el mayor porcentaje de personas de origen chino, aseguran que ha aumentado significativamente la venta de mascarillas en el último mes. En muchos de estos comercios se han agotado las existencias de mascarillas y en otros cuentan incluso con lista de espera.

Los vecinos y vecinas de Usera muestran su preocupación ante un posible contagio del coronavirus, una infección que ya ha dejado 106 muertos y 4.515 infectados en China y ha disparado en un 330% las ventas de mascarillas en las farmacias españolas.