Archivos por Etiqueta: poesía

Poesía de barrio: “Ofrenda”, por Eduardo Reyter

Hoy os mostramos esta poesía de Eduardo Reyter escrita en 1.939 en la que la religión y el amor se mezclan:

Cansada de los largos caminos del mundo,

entré en tu heredad.

He llegado rendida a tu puerta… ¡déjame entrar!

Con humildad te suplica:

yo te daré mis vestidos, mis joyas, mi cuerpo;

con sándalo sacro tus pies urgiré.

Mis cabellos de bronca con amor reverente,

tus pies, aceitados, después secarán,

Yo esperaré las migajas de tus festinas,

de tus lebreles las sobras recogeré.

Seguiré las huellas rasgadas en tierra

por tus sembredores y volveré con ellos

las semillas al aire y al sol.

Y, en tus sueños, velaré junto a ti:

mi boca hará un velo, tapando la tuya,

impidiendo la entrada de malos quereres.

Te daré la tibiez de mi cuerpo,

el calor de mis senos, de mis ojos la luz.

Quiero ser tu sulamita para ti ¡oh, mi Dios!

Te me ofrezco: tómame toda,

tu esclava… ¡déjame entrar!

Eduardo Reyter, 1939

Poesía de barrio: “Tu sortija”, por Eduardo Reyter

Hoy os traemos el cuarto poema de Eduardo Reyter, vecino del entonces barrio de Usera que dejó a sus hijos este maravilloso legado en forma de poesía:

La piedra verdosa fulgía en mi mano,

fingiendo esperanzas en mi hondo dolor.

Con lazo invisible a tu alma me unía

y en ella veía tu rastro surgir.

Llegaste un día, te di la sortija… y volviste a partir

y mil pensamientos royeron en mi mente con triste sentir.

En cuel abandono mi alma sedienta

lloró solitaria sin tenerte a ti.

Volviste otro día, cogí la sortija,

estuvimos juntos; pero… te volviste a ir.

Pero, entonces, mi alma volvió a revivir.

Corrió por mis venas la calma infinita

que dejó a mi mente feliz ilusión,

En una sortija de piedra verdosa,

encierras, mi vida, mi loca pasión.

1.939

Poesía de barrio: “Matinal”, por Eduardo Reyter

Hoy os traemos el tercer poema de Eduardo Reyter, vecino del entonces barrio de Usera que dejó a sus hijos este maravilloso legado en forma de poesía.

Angelines:

como el tañir de las campanas

de los maitines

me despiertan tus risas

en las mañanas

de suave brisa.

Horas tempranas ¡fluid sin prisas!

Ahora que, lejos,

no oigo tus risas

sin, para mí, el reflejo

de tus caricias;

las campanas sonoras

que, en la alborada,

tocan, dolorosas.

Tempranas horas ¡fluid con prisas!

1938

Poesía de barrio: “Evocación”, por Eduardo Reyter

Hoy os traemos el segundo poema de Eduardo Reyter, vecino del distrito de Usera que dejó a sus hijos este maravilloso legado en forma de poesía.

Como curiosidad, el apellido Reyter solo lo llevan 16 personas en España y pertenecen todas a la misma familia.

Evocación

Tarde gris, plomiza, invierno.

Azota la lluvia los vidrios de mi aposento,

Tengo un libro en la mano, no leo.

Espirales de humo suben al techo.

Divago y pienso, como ésta ¡Cuántas!

Ya no te tengo, vacío. Frío de hielo muy dentro.

Junto a mi lado estabas en otro tiempo.

Besabas mi frente, riendo.

Ponías tus manos de lirio

Tapando el libro entreabierto.

Vivías y era tu vida mi ensueño.

Ahora, despierto, te añoro. Vivir no quiero..

Aún tu imagen despierta, en mí los deseos de entonces.

Tus labios, tus besos…

Y lloro, y me cristo y blasfemo.

Catar de tu boca, calor da tu cuerpo;

Para mí perdidos, para mí tan lejos.

Veo llover lentamente

No puedo olvidarte un momento.

Cae de mis manos el libro.

Sin ti, no puedo… ¡no puedo!

3 de agosto de 1966

Poesía de barrio: “Mater Fecunda”, por Eduardo Reyter

“El ritmo es lo que hace a la poesía persuasiva y no informativa”, dijo José Hierro (a quien debemos el nombre de la biblioteca más grande de Usera) en referencia a este bello arte de creación literaria.

Y es que todo lo que publica un medio de comunicación, por muy pequeño que sea, no necesita ser siempre informativo. Y en InfoUsera no va a ser para menos. Por ello te traemos desde hoy, durante las próximas semanas, las poesías de Eduardo Reyter y Bellver.

Eduardo fue un vecino de Usera que, durante muchos años, dedicó parte de su tiempo a la escritura de poemas, a su pareja, a su familia y, por qué no, al mundo entero. Gracias a la colaboración de su hijo, Fernando Reyter, contamos con las obras escritas a máquina que cada semana os haremos llegar.

 

Mater Fecunda

¡Oh, vientre fecundo, sublime cantera!

¡Oh curvas sedosas rosadas y bellas!

Futuros nidales del hijo que espera,

pareja impaciente que pulsa sus huellas.

Seguir, paso a paso, las nuevas señales

que el tiempo se encarga de, lento, trazar.

Notar los bullires alegres, sensuales,

del hijo que late ansiando volar.

Momentos dichosos, momentos serechos,

que nunca en la vida podranse olvidar.

Las penas, los odios, se tornan a menos;

ya nunca aquel viente podréis desamar.

Eduardo Reyter y Bellver, 1941